Una sesión de Terapia Cráneo Sacral suele durar, aproximadamente, un hora, aunque dispondremos de un poco más de tiempo durante la primera sesión. El/la cliente se tumba sobre una camilla de tratamiento, vestid@ con ropa cómoda. Su terapeuta se situará, de pie o sentad@, en diversos puntos de su cuerpo, ayudándole a liberar, mediante un tacto muy suave, la tensión acumulada.

 

            Lo que experimentamos durante una sesión de TCS es muy individual. Algunas personas sentimos una profunda relajación, otras percibimos diferentes sensaciones a medida que el cuerpo va liberando la tensión. En ocasiones pueden llegar a nosotros algunas imágenes o recuerdos relacionados con algún trauma o lesión del pasado que haya causado la tensión en nuestro cuerpo. Aunque no sucede en todas las sesiones, este aspecto del proceso —denominado Liberación SomatoEmocional— es perfectamente normal, y contribuye a que el cuerpo revierta la disfunción y mejore su movilidad.

                 

            Cada ser humano es único, como lo es nuestra respuesta individual a la terapia. Por este motivo, es muy variable el número de sesiones necesarias para resolver una afección. Aunque una sola sesión puede darnos el alivio que necesitamos, es también posible que nuestra situación requiera de más sesiones terapéuticas antes de que el problema quede completamente aliviado.