Existe un número reducido de situaciones en las cuales no se recomienda la terapia cráneo sacral. Se trata de aquéllas en las que una ligera variación de la presión intracraneal pudiera causar una inestabilidad, como el aneurisma agudo, una fractura reciente en el cráneo, la hemorragia cerebral u otros trastornos graves con sangrado. Si tienes alguna duda sobre si cualquiera de estas situaciones es aplicable a tu caso, por favor, consulta con tu médico antes de recibir una sesión.